Con un 25% del Mundial disputado, Marc Márquez ha dejado claro que para disputar el subcampeonato, al menos hay que acabar todas las carreras. Porque para disputar el título hay que ganarle a él los domingos, y por ahora no es partidario.

Por encima del hombro

Tras cinco carreras, ya sabemos qué favoritos no van a disputar siquiera el subcampeonato: Maverick Viñales está a 47 puntos del 2º clasificado, y ha promediado 6 puntos por cada GP. En algunos casos –como hoy- por mala suerte, la moto no tracciona, que si la abuela fuma, pero el caso es que no está ahí. La experiencia nos ha demostrado, el año pasado pasado sin ir más lejos -con Jorge Lorenzo-, que no se puede dar por muerto a un tío con tres mundiales de MotoGP en el zurrón.

El que se mueve no sale en la foto

Pero Viñales no tiene ninguno, y ésta es ya la tercera temporada en Yamaha en la que lo más que se va a llevar es algún podio y quizá alguna victoria, porque el tarro de las mieles del éxito será para otro, también dentro del equipo. Mantener su status de piloto oficial en el próximo contrato dependerá de que encuentre la tecla -mejor pronto que tarde- durante varias carreras seguidas, porque vales lo mismo que tu última carrera, lo pone en la puerta de entrada.

Le caen por todos los lados, pero Lorenzo sigue a lo suyo

Jorge Lorenzo no tiene esa presión. A sus 32 años ha conseguido ir rápido con todas las motos sobre las que ha competido, y tiene un contrato de dos años, tras los cuales asoma la retirada. Tiene dos títulos menos de la máxima categoría que Marc Márquez, pero dos más que Crivillé. Todo muy estupendo, pero habiendo puntuado en todas las carreras, está a 60 puntos del subcampeonato; en 2019 tampoco ampliará Lorenzo´s Land.

Clasificación General

Los que aún están en la pomada por el subcampeonato son Dovizioso, Rins y Rossi, quizás se pueda añadir a Petrucci. Son los que han puntuado en todas las carreras y salvo Rins hoy, alrededor del top five. La tabla muestra que Dovi está a 8 puntos de Márquez, pero en realidad está a muchos más, tal es la superioridad del español. Puede que le dispute algunas carreras en entorno favorable, pero serán las menos. Y aunque le aburra, Márquez ha aprendido a ganar sin jugar y a ganar sin machacar, ya instalado en la placentera madurez. Parece que su némesis aún no ha debutado en MotoGP. A este paso, los números de Rossi palidecerán ante los de Márquez como los de Tarrés ante los de Bou.

Iannone, tocándose los huevos

A Rins, como a Lorenzo, no le van los circuitos stop&go, y apenas salvó los muebles, mejor eso que nada, y sigue en la lucha al igual que Valentino, que además terminó cerca de la cabeza en un GP en el que no tenía suficiente para atacar, pero sí para estar al acecho con la caña.

Zarpazos te da la vida

Después, sin opciones, están los Fast Boys, Miller y Crutchlow. El toque anglosajón, too spicy perhaps, pelirrojos sin grises, todo o nada. Cumplen en sus mercados, y junto con Petrucci, destrozan los pronósticos de nuestros lectores en busca de La Camiseta de la Sabiduría de LRDA. Otro Gran Premio sin acertantes: en la escasez está su valor.

Pol ya sale en las fotos

Hubo una buena noticia en Le Mans. En determinados escenarios la KTM ya es competitiva. Tenían en casa lo que buscaban fuera. Pol Espargaró ha puntuado en todos los GGPP, igual que Zarco, pero le ha superado en todos ellos y es octavo del campeonato, por delante de tres pilotos oficiales de Honda, Yamaha y Suzuki. Hoy ha terminado a 6 segundos de cabeza de carrera, y como decía Carlos Checa en DAZN, eso es prácticamente una décima de segundo de diferencia en el ritmo vuelta a vuelta. Sus compañeros de marca rodaban 1 segundo por vuelta más lento, pero seguro que aprovecharán las mejoras que encuentre Pol. Un gran trabajo.

Apenas se vio a los Petronos

Los Petronas pelean por los próximos asientos oficiales que queden libres en el juego de las sillas. Muchos son los llamados y pocos los elegidos, y por ahora Quartararo y Morbidelli se han mostrado más rápidos que constantes. Están en el mejor equipo para mostrar bondades. Lástima no haber podido ver a Pedrosa en una de estas.

La carrera

Clasificación de carrera

La mañana era primaveral, pero de las primaveras frías. La temperatura ambiente era de 15º C, y la del asfalto 19º C. Toda la parrilla tuvo que montar blando/blando -salvo Nakagami, que puso medio/blando y se cayó-. Marc no se había visto en una semejante, y tras liderar las primeras cuatro vueltas, se vio sorprendido por un brioso Miller, que durante un par de vueltas se vio capaz; solo hasta que Márquez pilló el tranquillo al blando delantero. Según declaraciones propias de Márquez “me interesaba rodar primero para mantener refrigerado el neumático delantero”. Este tío es un cachondo. Si la táctica son las acciones necesarias para llevar a cabo la estrategia, la táctica de Marc Márquez es ir primero para terminar primero. Lo más difícil es lo más sencillo.

Miller se vio de igual a igual un par de vueltas

El resto de la carrera ocurrió por detrás y fue la lucha continua entre Dovizioso, Petrucci, Miller y Rossi para terminar por ese orden. Es asombroso el rendimiento de Dovizioso. Su trayectoria a lo largo del fin de semana era de más a menos (en las FP fue 2º, 5º, 7º y 7º a 1 seg de cabeza) para finalmente clasificar 4º a 0,6 segundos del líder en una Q2 pasada por agua. Su ritmo en FP4 era peor que el de Márquez, Petrucci, Viñales –gran sábado-, Morbidelli, Rins y Crutchlow. En carrera los superó a todos, salvo a Marc. Hay que reconocer que su duelo con Petrucci quedó en escaramuza, pues su compañero de equipo prácticamente pedía permiso para adelantar, a lo que Dovi se negaba. Pobre Danilo, la necesidad.

Dentro de quince días llega el GP de Italia a Mugello, una pista para lucirse y donde alguno hizo de la necesidad, virtud.

El único peligro que acechará a Marc Márquez serán esas irresistibles ganas de arrebatar a la hinchada italiana -que amistosamente le saluda en Poggio Secco- la miel de los labios en la última vuelta, y poder observar la marea amarilla desde lo alto del podio, tras la invasión de pista, y pensar: los veinticinco puntos me los llevo yo.

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