En el mundial casi todos los pilotos son rápidos. Algunos tienen un don extra para rodar unas décimas más rápido, otros las encuentran tras mucho trabajo. Pero los pilotos buenos, los que ganan campeonatos, son todos inteligentes; y algo sádicos. Desde antes de Nieto, pasando por Rossi y hasta Márquez, han comido el coco a sus rivales, y han disfrutado con ello.

Tocar la moral puntúa

Nieto les daba golpecitos en el hombro o simulaba las distancias de frenado; Rossi llegó a profetizar -y puso su empeño en cumplir la profecía- el fin de las victorias de Sete tras el chivatazo de Qatar. Como suele suceder cada vez que coexisten grandes estrellas en parrilla, Rossi y Márquez no se soportan. Desde el cacareado asunto de Malasia en 2015 se ha escenificado una entente cordial: fuera de pista no se tratan, pero lo cierto es que cualquier ocasión es buena para tocarle la moral al rival en pista.

Ta la cosa mala

Vayamos unos días atrás. El 24 de agosto pasado, durante los últimos instantes de la Q2 en Silverstone, Márquez se pone a rueda de Rossi, que aun no tiene un buen lugar en parrilla. El reloj corre en su contra. No tienen ninguna intención de darle rueda a Márquez, pero no tiene más remedio. Marc por el contrario ya tiene la primera fila asegurada tras un buen primer ataque a la pole, y si Rossi no tira, él tampoco lo hará. En cuanto Rossi empieza la vuelta lanzada, Márquez se dispone a seguirle a una distancia tal que no le moleste cuando lo alcance, y le sirva de perfecta referencia hasta la línea de meta. Rossi consigue el mejor tiempo, pero solo un instante, hasta que Márquez cruza la meta tras él, con un tiempo 0.428 inferior al de Rossi. Arrivo prima di te. Valentino no estaba en primera fila desde Texas, y el “truquito de piloto malo” de Márquez le debe sentar entre mal y peor.

En San Marino, doble gustito

Volvamos a la Q2 de San Marino. A pocos minutos de finalizar la sesión, se repite la circunstancia con una diferencia: estamos a 15 kilómetros de Tavullia. Demasiado para Valentino: yo no haré la vuelta rápida, pero tú tampoco.

Winds of change

Y esa fue la desdicha de Fabio Quartararo, o de cualquier otro que aspirase a la victoria. Marc Márquez no necesitaba más motivación: ganar a escasos kilómetros del ranch. La pole de Maverick Viñales pasó a subtitular, y la primera línea de Pol Espargaró, a reseña.

Ya sabe que está ahí

No quiso entrar al trapo Márquez tras la carrera, haciendo daño donde más duele, porque además de 12 segundos, también les separan 14 años:“la batalla mediática la tengo perdida, yo lucho la batalla que me interesa, la de pista”. La sinceridad se abría paso poco a poco: “ya dije que en la última vuelta no me gustaba perder, y venimos de dos seguidas. En una dominaba yo y me pasó Rins. Hoy merecía ganar Fabio y gané yo. Tiene capacidad para ganar una carrera de aquí a final de año, hoy ha dominado una casi entera, pero procuraré que no lo consiga”. La motivación “extra” de Valentino le ha servido para enviar un recado al bueno de Fabio. Y es que con Valentino todo eran risas, hasta que empezaron a competir por palmarés.

Finalmente habló claro: “Aunque fuese innecesario, hoy el campeonato no me importaba. Hoy dormiré tranquilo”.

Clasificación de carrera

La carrera

Las Yamaha habían dominado los entrenamientos. Solo la KTM de Pol se había colado en primera fila, y Márquez partía 5º. Pero esta vez las Yamaha salieron bien, en especial Viñales, que cogió la cabeza del grupo, que duró lo que Quartararo tardó en darse cuenta de que su ritmo era mejor.

Desde casi el principio hasta casi el final

Márquez solo tardó una vuelta más en irse en pos del francés, pues eran los dos únicos capaces de mantener los 33´ medios. Viñales se diluía poco a poco, pero siempre con el pódium asegurado.

El 2º de Pol eclipsó la pole de Viñales

Los puestos de carrera se mantuvieron muy estables a lo largo de la misma, con un sorprendente Pol Espargaró, que aguantó la 5ª posición más tiempo del esperado. Su séptima posición final es real, ningún piloto cayó delante suyo, y las KTM pueden decir que pierden menos de un segundo por vuelta respecto al líder de carrera.

Dovizioso, cagada

Precisamente rodando tras Pol cayó Rins, que pierde el tercer puesto de la provisional en beneficio de un desconocido Petrucci, sombra del vencedor de Mugello. La mejor Ducati fue la de Dovi, a 13 segundos y en 6ª posición, tras haber ganado el año pasado. La principal diferencia respecto a 2018 es el calor que hizo entonces, que provocó una disminución de rendimiento en las Yamaha. No hay sensación de que Ducati sea o que en Ducati haya alternativa a Márquez. Tras 2020 habrá cambios entre marcas, seguro.

Parece perdido

En las negociaciones para 2021, Márquez puede pedir lo que quiera, porque Honda se lo dará. Nakagami seguramente tendrá montura, pero Crutchlow huele a amortizado desde la pelouse. Ambos se cayeron en San Marino, lo que convierte a Jorge Lorenzo en la 2ª Honda, decimocuarto a casi 48 segundos de su compañero de equipo. Puntuar, puntuó, pero la situación es un papelón, para Jorge y para Honda.

Clasificación general

La carrera transcurrió sin apenas cambios. El único interrogante era si Márquez iba a atacar a Quartararo, o más bien, cuándo iba a hacerlo, porque Márquez no pasa veintitantas vueltas tras otro piloto para conformarse con el segundo puesto, clemente cual Induráin. Y fue justo nada más comenzar la última vuelta, en la curva 1. Quartararo no se corta y se la devuelve, y otro tal hace Márquez. En el último parcial el francés trata lo imposible cambiando las trazadas, pero Márquez defiende la posición como vaquilla resabiada.

Mike Hailwood

Marc cruza la línea de meta en primera posición. En casa de Rossi, con un mandao al nuevo y con 67 victorias, una más que un tal Stanley Michael Bailey Hailwood.

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