En estos tiempos extraños en que la antaño siempre unida afición motociclista tiende a polarizarse, son los viejos rockeros los que nos enseñan, a través del ejemplo, cómo se practica el motociclismo bien entendido.

El pasado domingo 24 de junio pudimos ver en el Jarama a los que se niegan a cambiar de moto, los que rescatan joyas, y a los que se las fabrican con sus propias manos. Literal. Sirva este reportaje para homenajearlos. No pude grabar a todos, y a algunos que grabé no han salido -maldito sonido-, pero vaya desde aquí mi agradecimiento a todos ellos. Necesitamos más como vosotros.

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